Vuelvo al Blog luego de tanto tiempo abandonado. Hace unos días, en la estación del metro Nasser, en El Cairo, donde vivo, una señora peruana, turista, debo decir, me hizo percatarme del hecho curioso de que en realidad nunca me fui de mi Caracas amada. Digo, salvo por el hecho de que en el propio metro hay un vagón exclusivo para las mujeres y que, sólo a su riesgo abordan en otro vagón distinto al primero, que es el reservado para ellas, no hay tantas diferencias entre el "ser" de esta ciudad milenaria y la novísima Caracas. La señora peruana en cuestión comentaba con el grupo de turistas con el que andaba que en Lima las calles son iguales que allí, y tal vez sean tan viejas, incluso. Yo, primero me sorprendí al ver no a una, sino a varias mujeres hablando en español, segundo, porque a veces se ve, que estuviesen en ese vagón al que usualmente nunca abordan feminas. Tercero, y más importante, fue que en verdad la señora tenía razón. Inmediatamente volé a Caracas, a la que conocí cuando viví mi infancia en Caricuao, y la que dejé en mi adolescencia, cuando salí del país rumbo a España; y la que visité hace dos años, muy distinta, claro, a aquéllas. Al salir de la estación Dar El-Salam, atravesé algunos bazares y boulevares de estos tan típicos en Egipto. Claro, aún estaba con la cabeza en Sabana Grande y en los alrededores de las casa de Bolívar y la Catedral, en Caracas, acaso por ello, y viendo estos bazares y estas gentes, me sentí más en casa que nunca. Tal vez sea producto de esto que nos consume cada vez más rapidamente, con Banda Ancha, esta locura llamada Globalización, la que lo hace sentir a uno en un Boulevard citadino latinoamericano mientras se está, en realidad, en una calle de El Cairo, la tierra de los Faraones que alumbraron una cultura que jamás soñó con Bolívar, ni con caudillos rudimentarios que gobiernan con la lengua, no con la cabeza.
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lunes, 3 de marzo de 2008
martes, 23 de octubre de 2007
Entender a Latinoamérica o a Hispanoamérica, ¿Da lo mismo?
Aquí los dejo con este pedazo de historia, para comprender mejor las cosas, el artículo, publicado en La página del Castellano, es de la autoría de mi amigo Ricardo Soca.
América Latina es una denominación histórica y geográficamente imprecisa, que los españoles suelen rechazar, pues dan preferencia a Hispanoamérica (el conjunto de los países que surgieron de la colonización española) o Iberoamérica (el mismo conjunto incluyendo a Brasil, colonizado por los portugueses). Hemos de convenir que estas últimas denominaciones son bastante más precisas, puesto que excluyen países caribeños de colonización francesa, como Haití, y aun los territorios francohablantes de Canadá, a los que, de todas formas, no se suele considerar latinoamericanos.
América Latina es una denominación histórica y geográficamente imprecisa, que los españoles suelen rechazar, pues dan preferencia a Hispanoamérica (el conjunto de los países que surgieron de la colonización española) o Iberoamérica (el mismo conjunto incluyendo a Brasil, colonizado por los portugueses). Hemos de convenir que estas últimas denominaciones son bastante más precisas, puesto que excluyen países caribeños de colonización francesa, como Haití, y aun los territorios francohablantes de Canadá, a los que, de todas formas, no se suele considerar latinoamericanos.
Sin embargo, en las costas occidentales del océano Atlántico se prefiere, por razones que enseguida veremos, hablar de América Latina, a raíz de lo cual los estadounidenses llaman genéricamente latinos a los inmigrantes procedentes del sur del río Bravo. Cierta vez me contaron de una chica norteamericana que había optado por matricularse en un curso de latín en la universidad porque pensaba que le resultaría "muy útil para cuando viajase a Sudamérica", donde ella creía que se hablaba esa lengua.
La preferencia de los americanos hispanohablantes (o lusohablantes) por la expresión América Latina tiene razones políticas e históricas que arrancan del siglo XIX, pero la palabra latino es mucho más antigua: para conocer su origen tenemos que remontarnos a los tiempos de la Guerra de Troya, ocurrida hace más de 3000 años. Es una historia que vale la pena conocer.
En aquella época, Latinus era el rey de los aborígenes , primitivos pobladores de la Península Itálica. Cuenta la leyenda que cuando Eneas llegó fugitivo a la costa italiana, después de la toma de Troya por los aqueos, fue acogido con su familia por Latinus. En la familia de Eneas estaba su hijo Iulo, quien, según la leyenda, fue el fundador de la familia Iulia, en la que tres o cuatro siglos más tarde nacerían Rómulo y Remo, los míticos fundadores de Roma, y unos siete siglos después, Julio César.
Otra leyenda cuenta que Latino había guerreado contra Eneas y que, muertos ambos, los tirios y los aborígenes decidieron unirse para formar un nuevo pueblo, al que dieron el nombre del rey Latinus.
Más allá de la milenaria leyenda, lo cierto es que el nombre latinus lo tomaron los romanos para sí y para su lengua y cultura que, con el apogeo del imperio, se extenderían desde el norte de España hasta lo que hoy es Rumania.
Tras la caída del Imperio Romano, la lengua latina fue adoptando diversas formas en los territorios del antiguo dominio de los césares, dando lugar al gallego-portugués, al castellano, al aragonés, al leonés, al catalán, a la lengua de Oc, al francés, a las incontables lenguas de la península itálica, al rumano, al sardo y a muchos otros idiomas de numerosas regiones cuya enumeración sería inagotable: eran las lenguas romances o latinas.
Unos siglos más, y los españoles y portugueses se lanzaron a los mares en busca de nuevas tierras, principalmente hacia América, aunque los hispanos llevaron la suya también al norte de África y a las Filipinas, y los portugueses a Macao, donde dieron origen a nuevas palabras del idioma chino, que perduran hasta hoy.
De las otras lenguas latinas o romances, los franceses llevaron la suya a Haití y al Canadá y los italianos a Etiopía. Todos estos países fueron llamados latinos por sus lenguas, que se derivaban de un tronco común, por su historia y por su cultura.
Los pueblos colonizados por España se llamaron hispanoamericanos, denominación que se emplea hasta hoy, especialmente en la Península Ibérica. Sin embargo, razones históricas y políticas han llevado a que en América se prefiera la denominación América Latina o Latinoamérica. En realidad, hasta comienzos del siglo pasado eran muy pocos los lazos entre los países hispanoamericanos y sus vecinos nacidos de otras colonizaciones latinas –como Brasil, Haití, las Guayanas y los canadienses de Quebec.
La expresión Amérique Latine fue creada hacia 1861, cuando Napoleón III se disponía a invadir México para imponer al emperador Maximiliano a fin de contener el avance de Estados Unidos, una política que requería poner de relieve elementos de identidad cultural entre los franceses y los hispanoamericanos. El diputado francés Michel Chevalier, uno de los más cercanos colaboradores de Napoleón III, acuñó entonces esa denominación.
Maximiliano fue depuesto por Benito Juárez y fusilado en 1867, pero el nombre creado por los franceses prevaleció como elemento cultural que une a los países iberoamericanos, la antigua Guayana francesa y Haití.
La emergencia de una izquierda socialista y anarquista hacia fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX tal vez pueda explicar el éxito que tuvo fuera de España la expresión América Latina, que permitía marcar la diferencia con los Estados Unidos y, al mismo, tiempo, evitar la connotación peninsular del vocablo Hispanoamérica.
El uso corriente de la denominación América Latina cuenta hoy con la comprensión de los intelectuales españoles de mayor relevancia y de la Academia Española, contra la opinión del ya fallecido premio Nobel Camilo José Cela, quien en su acendrado eurocentrismo siempre se negó a admitir esa expresión. Cela ponía el acento en la imprecisión del término, pero desconocía la voluntad y el uso preferencial de los latinoamericanos.
El término se impuso también en Estados Unidos, donde latin es hoy por lo menos tan usado como hispanic para designar a los inmigrantes del sur, lo que puede explicar la confusión de la estudiante estadounidense.
Hoy, a pesar de su imprecisión, América Latina y Latinoamérica son expresiones consagradas no sólo por el uso de los hablantes, sino también por la prensa, la sociopolítica y la Economía, y aun por el nombre de prestigiosos organismos internacionales, como, por citar un ejemplo, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), creada en 1948 por las Naciones Unidas.
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martes, 9 de octubre de 2007
Despropósito Rojo
Alguien podría, por favor, explicarme esto. Es decir, no lo entiendo, en verdad no lo entiendo. CVG Proforca es una empresa que se dedica a varias cosas, todas ellas relacionadas con el área Forestal, de plantación y mejora genética de semillas de diverso índole, manejo de bosques, y que además, tiene la reserva forestal de Pino Caribe más grande del mundo. Digo, al menos así era cuando yo salí de Venezuela. Ahora, apenas, es una empresita más del gobierno chavista. Cómo se puede explicar esto. Cómo. ¿Alguien podrá decirme qué hace semejante propaganda política, con link al documento incluido, como esta en su página web?
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